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Notas de opinión por Osvaldo Cornide
 
26/10/05 noticia

El rol de las Pymes en el desafío del desarrollo

Por Osvaldo Cornide (*)

Los indicadores macroeconómicos correspondientes al tercer trimestre están mostrando que este año la Argentina volverá a superar las proyecciones más optimistas. No sólo el crecimiento del PIB se ubicaría otra vez por encima del 8%, sino que además la tasa de desempleo registrará una importante disminución, acercándola al ansiado objetivo de reducirla a un dígito. No menos significativo es advertir que este proceso se verifica en el marco de un fortalecimiento de los equilibrios fiscal y externo que diluyen la posibilidad de que reaparezcan restricciones en estos terrenos que puedan condicionar la continuidad del crecimiento ( cabe recordar que en un pasado no tan lejano ambos déficits gemelos constituyeron una importante fuente de nuestra vulnerabilidad económica ).

Las PyMES argentinas han desenvuelto un rol decisivo en este proceso de recuperación de nuestra economía así como también han contribuído a la mejora de los indicadores sociales. Los datos oficiales de inversión y empleo así lo confirman ya que ponen de manifiesto que, junto a la obra pública, las pequeñas y medianas empresas vienen motorizando el incremento de la formación de capital así como también la creación de nuevos puestos de trabajo. Es importante destacar que de acuerdo a la Encuesta de Indicadores Laborales que releva mensualmente el Ministerio de Trabajo, continúan siendo las empresas medianas y pequeñas las que lideran el crecimiento del empleo privado formal.

También se constata que este entramado de empresas ha venido realizando progresos significativos en su inserción exportadora, evolucionando desde el año pasado a un ritmo superior al de las grandes empresas. Si bien todavía su incidencia dentro del total exportado no alcanza relevancia - aproximadamente el 10% del total - cabe subrayar que el exportador PyME argentino es en un alto porcentaje un exportador industrial y por lo tanto sus ventas externas tienen en promedio un valor agregado muy superior al de las grandes empresas exportadoras. Cabe mencionar al respecto datos recientes del Centro de Estudios para la Producción que indican que mientras que en las grandes empresas el precio medio de sus exportaciones es de 353 dólares la tonelada, en las medianas es de 608 dólares y en las micro y pequeñas sube a 943 dólares.


Profundizar para garantizar la distribución del ingreso

Estas características que hemos venido señalando sintetizan a mi juicio los rasgos de un incipiente proceso de desarrollo que es necesario profundizar. En efecto, el aumento de la inversión, la generación de empleo de calidad, la diversificación productiva, la incorporación de tecnología y el avance hacia eslabones productivos con creciente valor agregado constituyen todos rasgos irremplazables en la construcción de un proyecto de desarrollo con inclusión social. Para que esto último sea viable es necesario garantizar un patrón equitativo en la distribución del ingreso.

Como muestra la experiencia internacional así como también nuestra realidad más reciente, las PyMES deben desempeñar un rol importante en la consolidación de la estrategia de desarrollo. Para ello es necesario articular políticas que permitan maximizar los espacios para el desenvolvimiento de este segmento de empresas, contribuyendo a la modernización de sus capacidades productivas, la calificación del capital humano y la inserción en los mercados internacionales.


Cuestiones pendientes

Reconocer que el gobierno ha venido implementando decisiones en ese sentido, la más reciente está reflejada en el importante proyecto que propone desgravar de ganancias la reinversión de utilidades que realicen las PyMES, no debe llevar a ignorar todo lo que falta por hacer para dar cuerpo a una estrategia más integral dirigida al desarrollo de las PyMES. La persistencia de la restricción crediticia, altamente asociada a la no resolución de la fuerte mochila fiscal que acarrea el sector después de haber sobrevivido a la debacle económica de 2001-2002, constituye un rígido limitante para que las pequeñas y medianas empresas nacionales aprovechen plenamente las oportunidades que la actual fase de la economía argentina ofrece para aumentar la inversión, la producción, las exportaciones y la generación de empleo. Nuestra vocación es contribuir a la discusión de propuestas y alternativas que permitan remover las trabas que inhiben la posibilidad de que las PyMES desplieguen su potencial aportando al fortalecimiento de una burguesía nacional plenamente comprometida con los objetivos del desarrollo.

Publicado en La Razón el jueves 27 de 0ctubre de 2005

* Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa -CAME-

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02/06/05 noticia

El esfuerzo de las Pymes por regularizar sus deudas fiscales

(*) Por Osvaldo Cornide

En lo peor de la crisis económica los pequeños y medianos empresarios tomaron una decisión casi natural: resistir. Pero no había elección. O se pagaban las obligaciones fiscales y se fundían, o se priorizaban los salarios y el pago a proveedores para seguir en pie. Por esta última vía, miles de empresas sobrevivieron. Así, en momentos que el mercado despedía personal, las Pymes mantuvieron a sus empleados; y en momentos que nadie invertía, las Pymes invirtieron.

Pero hoy, cuando la economía recuperó su oxígeno, cuando por tercer año consecutivo se podría crecer a tasas del 8%, y se logró que 700.000 bonistas aceptaran una quita del 76% en la deuda del Estado, a las Pymes se les está quitando el poco oxígeno que con esfuerzo lograron recuperar luego de la debacle. ¿Cómo? Acorralándolas por sus deudas fiscales, y obligándolas bajo la amenaza de embargar sus cuentas bancarias, a adherir al Régimen de Asistencia Financiera Ampliada (RAFA) lanzado por la AFIP.

Voluntad de pago
Las deudas fiscales de las Pymes se estiman en 5.000 millones de pesos. Y los empresarios tienen la mejor voluntad de saldar esos pasivos. Pero la vía habilitada hasta el momento, no es el camino correcto. El RAFA es un sistema de pago a cuenta impagable a través del cual, aprovechando la necesidad de los empresarios que deben adherirse para que se les levanten los embargos en sus cuentas, se está cobrando una tasa de interés inaceptable. ¿Podemos creer que es viable para una empresa que por su deuda refinanciada a sólo 5 años termine pagando 2,5 veces el monto original? Se da la opción de pagar a 10 años, pero el monto se triplica y la empresa termina pagando tres veces la deuda original.

Hay propuestas que superan al RAFA. En abril pasado un conjunto de cámaras empresariales nucleadas en la CAME y profesionales presentamos al Congreso de la Nación un nuevo proyecto de reformulación y refinanciación de deudas fiscales Pymes que beneficia tanto a los empresarios como al Estado. A las empresas las beneficia porque si con el RAFA sobre una deuda de $100.000 vencida en enero de 2002 y refinanciada a 10 años, al cabo del período se terminaba pagando tres veces el monto original, con el nuevo proyecto presentado, al final del plazo se termina pagando solo 80% más que el monto original adeudado. Pareciera que quien pierde en este esquema es el Estado. Falso. El gobierno también se beneficia porque las empresas podrán cumplir con las cuotas y no, como ocurre con el RAFA, que tiene un alto porcentaje de adhesión sólo porque las empresas están apremiadas porque se les levanten los embargos en sus cuentas, pero es inviable más allá del cortísimo plazo.

Oxígeno
Las Pymes no son evasoras. Son empresas que, igual que la gente y el Estado en medio de una debacle que los llevaba al fondo del mar, no pudieron pagar. No nos olvidemos. En 2002 las ventas estaban completamente frenadas, el sistema de pagos no funcionaba y lo único que circulaba en la economía eran bonos provinciales que la AFIP no recibía. Las Pymes no están pidiendo subsidios ni promociones. Solo un régimen menos asfixiante que no les quite el oxígeno que con esfuerzo, han ido recuperando. El oxígeno de las Pymes es el oxígeno de la economía. No lo agotemos en proyecciones de recaudación idealizadas en un plan que, ha demostrado con cuatro postergaciones, no sirve. Alentémoslo con planes viables. La solución es simple. Solo hay que ser realista.

(*) Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

fuente: Editorial publicada en la Revista Fortuna del 6 de junio de 2005

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