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Notas de opinión por Osvaldo Cornide
 
02/12/14 noticia

El gran logro de CAME: un millón de PYMES excluidas de la Ley de Abastecimiento

La exclusión de un millón de PYMES de la Ley de Abastecimiento es sin lugar a dudas un hecho histórico: no solo fija un antecedente legal muy importante para el pequeño y mediano empresariado, sino que además da cuenta del firme liderazgo de la CAME como principal representante del sector.

Por Osvaldo Cornide

La exclusión de un millón de PYMES de la Ley de Abastecimiento es sin lugar a dudas un hecho histórico: no solo fija un antecedente legal muy importante para el pequeño y mediano empresariado, sino que además da cuenta del firme liderazgo de la CAME como principal representante del sector.

¿Qué alcance tiene este gran logro?
Para empezar, un país con vocación de grandeza como lo es la Argentina, no podía seguir sometiendo a sus PYMES, que representan el 80% de las empresas del país, a formar parte de dicha Ley.

Cabe recordar que con la antigua Ley de Abastecimiento Nº 20.680, sancionada en 1974, a una PYME se le podía clausurar, inhabilitar, incautarle su mercadería, aplicarle multas severas y desmedidas y hasta encarcelar a sus dueños. ¿Con qué propósito? Con el supuesto de “regular la fijación de precios”.

Así, durante los ´90, se llevaron a cabo clausuras indiscriminadas de pequeñas y medianas empresas a cargo de Carlos Tachi y Carlos Silvani, entonces administradores de la AFIP.

Todo esto resultaba claramente infundado ya que las PYMES constituyen un mercado transparente y no son formadoras de precios. Es evidente que ninguna PYME tiene el poder de elevar artificialmente el precio de ningún producto, porque ninguna domina el mercado. En cambio, esto sí ocurre con las grandes empresas: dos de ellas producen el 80% de la leche, una sola genera todo el aluminio, y así sucesivamente. Allí debe estar el control del Estado y no en las PYMES.

Tampoco es una operativa propia de las PYMES la de acaparar productos con el objeto de especular, ni abusar de los consumidores o mantener clientes cautivos. Las pequeñas y medianas firmas siempre contribuyeron a forjar una Argentina justa y productiva.

Por todos estos motivos, hoy, gracias a la gestión de la CAME y la comprensión de muchos legisladores, este sueño es más tangible: las sanciones enumeradas en la Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo, Ley N° 26.991, que modifica la antigua Ley Nº 20.680, ya no serán aplicadas a ninguna PYME, sino que regirán sólo para las grandes empresas que formen precios abusivamente y acaparen productos con el objeto de especular.

¿Por qué aseveramos que se trata de un logro de CAME? Ninguna entidad se opuso, como nuestra Confederación, a las clausuras arbitrarias de la anterior Ley de Abastecimiento de 1974. Dado que CAME es la única institución de su tipo conformada únicamente por PYMES, y a partir de su incansable lucha en torno a esta reglamentación, CAME se ha consagrado como la única entidad gremial empresaria genuinamente representativa de las PYMES Argentinas del Comercio, la Industria, el Turismo y las Economías Regionales.

Por supuesto que nada de esto podría haber sido posible sin el constante apoyo y aporte de todas y cada una de las cámaras que trabajaron a nuestro lado para lograr la exclusión de las PYMES de dicha Ley.

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15/11/14 noticia

El 20% de las PYME hizo alguna actividad responsable en 2013

Aunque el concepto de RSE es bastante nuevo en Argentina, cada vez son más las PYMES que lo aplican. En 2013, 2 de cada 10 PYMES industriales hizo alguna actividad responsable, generando algún beneficio en el entorno. Se trata de una proporción importante de empresas, para un concepto todavía novedoso.

Un relevamiento realizado entre 400 industrias del país reveló una serie de datos interesantes. Por ejemplo:

  • Las acciones de RSE más comunes entre las PYMES son las donaciones. Eso es lo que hizo el 29,5% de las firmas que aplicó RSE el año pasado. Otro 23,1% implementó beneficios al personal.
  • A diferencia de las grandes empresas, las PYMES que aplican RSE lo hacen voluntariamente, porque entienden que si el entorno mejora, ellas también.
  • Por tamaño, entre las empresas medianas el 25% aplicó RSE en 2013. Entre las pequeñas, el 15%.
  • Todas las empresas que aplicaron RSE afirmaron que eso las benefició, pero sólo 5% reconoció tener un programa continuo, lo que muestra que hay que seguir trabajando.

Las PYMES están en mejores condiciones que las grandes empresas para aplicar RSE. Son más flexibles, y son parte viva de la comunidad. Sin embargo, enfrentan algunos obstáculos. Por eso, para contribuir a que más firmas se sumen a la producción responsable, CAME creó la Secretaría de Responsabilidad Social.

Ciudad de Buenos Aires, 15 noviembre de 2014

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15/10/14 noticia

Hay que escuchar las demandas de todos los sectores productivos

Cuando se habla del sector agroalimentario en la Argentina suele pensarse en cereales, oleaginosas y la ganadería. Sin embargo, se omite la cantidad de producciones relevantes y diferentes que existen en las economías regionales, y alrededor de las cuales se mueven miles de PYMES y, también, miles de empleos.

Por eso es que el mencionado es de uno de los sectores más importantes en la economía del país. Peras, manzanas, membrillo, limones, naranjas, uva, ajo, cebolla, papa, azúcar, miel, algodón, yerba mate, carnes blancas... la lista de productos regionales es inmensa.

Pero igual de inmensa es la cantidad de derivados alimenticios que son elaborados usando esa materia prima. Desde una simple mermelada, hasta jugos, yogures, vinos, productos medicinales o cosméticos, todo se deriva del agro, y más específicamente, de la producción de miles de micro, pequeñas y medianas empresas.

En CAME, hace algunos años observamos que muchas compañías vinculadas a la producción primaria no estaban en las estructuras institucionales de las corporaciones tradicionales del agro y por eso creamos un área de economías regionales para canalizar sus problemáticas complejas.

Creemos que las producciones regionales son tantas y tan heterogéneas, que se necesitan discusiones específicas en cada sector para mejorar su competitividad.

Ciudad de Buenos Aires, 15 de octubre de 2014

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14/09/14 noticia

Las PYMES necesitan más inclusión en las propuestas y en las decisiones políticas

Para poder ser competitivos necesitamos una reforma tributaria profunda porque es muy alta la participación de los impuestos en el costo final de producción de una empresa. Ese es uno de los principales reclamos que hacen los empresarios PYMES de todos los sectores económicos.Tenemos que tener en cuenta que el 99% de las empresas del país son pequeñas y medianas y la mayor parte del empleo y la producción se generan en ellas. Por ese motivo se necesita una mayor inclusión de las PYMES en las propuestas y en las mesas de decisiones políticas.

Para poder ser competitivos necesitamos una reforma tributaria profunda porque es muy alta la participación de los impuestos en el costo final de producción de una empresa. Ese es uno de los principales reclamos que hacen los empresarios PYMES de todos los sectores económicos.

Tenemos que tener en cuenta que el 99% de las empresas del país son pequeñas y medianas y la mayor parte del empleo y la producción se generan en ellas. Por ese motivo se necesita una mayor inclusión de las PYMES en las propuestas y en las mesas de decisiones políticas.

También por eso era necesario excluir a las PYMES de una normativa como la Ley de Abastecimiento, ya que las mismas no son formadoras de precios y absorben los costos en toda la cadena de valor.

En cuanto a los distintos gravámenes, es necesario replantear el impuesto a los Ingresos Brutos, que grava ventas brutas y genera un efecto “cascada” sobre los costos industriales.  También se debe desgravar del impuesto a las ganancias la inversión en bienes de capital; y es importante agilizar los tiempos en la devolución de los impuestos derivados del comercio exterior.

Buenos Aires, septiembre de 2014

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18/08/12 noticia

Riesgo de Rebelión Fiscal en las Provincias

por Osvaldo Cornide
Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

La voracidad fiscal que vienen mostrando las provincias y municipios del país en los últimos años, está encontrando su propio punto de saturación en los contribuyentes. La reciente protesta con cese de actividades en Ushuaia contra la reforma impositiva que impulsa Tierra del Fuego, es un ejemplo del agotamiento de productores y comerciantes por las subas de impuestos recurrentes que vienen soportando en su actividad económica.

por Osvaldo Cornide
Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

La voracidad fiscal que vienen mostrando las provincias y municipios del país en los últimos años, está encontrando su propio punto de saturación en los contribuyentes. La reciente protesta con cese de actividades en Ushuaia contra la reforma impositiva que impulsa Tierra del Fuego, es un ejemplo del agotamiento de productores y comerciantes por las subas de impuestos recurrentes que vienen soportando en su actividad económica. 

Pero el caso Tierra del Fuego, que pretende subir la alícuota de Ingresos Brutos de 3% a 4,5%, es solo reflejo de una rebelión fiscal que puede repetirse en otros lugares del país si gobernadores e intendentes insisten en seguir sumando ingresos a sus arcas a costas de asfixiar el trabajo de las PYMES.

La situación es como mínimo preocupante: ya hay 18 provincias que aprobaron o tienen en estudio incrementos en las tasas de Ingresos Brutos. En Tucumán la alícuota subió 40% (de 2,5% a 3,5%) este mes; en Santa Cruz a fines del año pasado se autorizó un alza de 20% (de 2,5% a 3%); en Neuquén se aplicó tiempo atrás un aumento de 50% (de 2% a 3%); en Río Negro se eliminó la bonificación de 30% por pago al día y subió 50% la alícuota (de 3% a 4,5%) para grandes contribuyentes; en Entre Ríos aumentó 22% (de 1,6% a 3,5%) la alícuota de servicios relacionados con actividades primarias, en tanto igual situación atraviesan Mendoza, Misiones, Santa Fe y Buenos Aires, entre otras provincias.  

Absurdo


Ingresos Brutos es un impuesto que cobra un porcentaje directo de la facturación bruta de las empresas. Se mueve en sintonía directa con la actividad económica. Y de allí ingresa el 75% de los recursos propios de las provincias. Lógicamente que cuando caen las ventas, cae la recaudación propia de las provincias y se siente. Pero los gobernadores creen que esa merma pueden resolverla subiendo las alícuotas, sin reparar en la fragilidad que provoca la menor demanda en las PYMES. Así, mientras muchas pequeñas y medianas empresas hacen equilibrio para acomodarse hasta que la actividad repunte, reciben un castigo fiscal insostenible.

Pero el sofocamiento fiscal tampoco termina allí. Centenares de municipios están aumentando sus tasas o incorporando nuevas. No es un fenómeno nuevo producto de la menor actividad. Hace años llevan haciéndolo. Ya hay más de 140 tasas municipales diferentes en las ciudades de la Argentina. A su vez, con el asesoramiento de consultoras privadas encuentran el recoveco legal para incorporar impuestos que se superponen con los que cobran las provincias. En Corrientes, diversos municipios aplicaron una tasa de ingresos brutos municipal que grava el 0,3% de las ventas. La tasa se superpone a ingresos brutos provincial y los empresarios temen que vengan sucesivas alzas.

Lo mismo sucede en otras ciudades. En Neuquén, hay municipios que aplicaron alzas de hasta 500% en las tasas locales. En Sáenz Peña, Chaco, se introdujo un impuesto a la cartelería y en la capital de la provincia se estudian subas preocupantes. En Mendoza, las tasas municipales se duplicaron en la mayoría de los municipios, en Misiones se aplicaron aumentos desmedidos en la tasa de cartelería y comercio. En Río Gallegos se manejan con módulos que suben automáticamente las tasas y en muchos municipios de la Provincia de Buenos Aires se vienen aplicando subas recurrentes en seguridad e higiene, publicidad interior y tasa de abasto. Si bien en 2008 una ley provincial limitó los excesos en las tasas municipales, los municipios bonaerenses le encontraron la vuelta legal para seguir presionando con ellos.

Al máximo


La presión fiscal en la Argentina se encuentra en niveles históricos. Nunca se presionó tanto sobre la producción. El año pasado, la recaudación nacional alcanzó los $540.130 millones, equivalente a 29,3% del Producto Interno Bruto (PIB). En el año 2001 la recaudación nacional representaba solo 16,8% del PIB. Es decir, la presión fiscal subió 12,5 puntos porcentuales en 10 años. Si se suma además lo que cobran provincias y municipios, estamos hablando de una presión tributaria de casi 35% del PIB. Pero con un agravante: un tercio del producto argentino se genera en la informalidad, eximido de todo gravamen. Es decir, los que pagan efectivamente sus impuestos en la Argentina enfrentan una carga real promedio del 45-46% del PIB.

La carga tributaria es insostenible para los pequeños y medianos empresarios. La anarquía fiscal que hay en las provincias y municipios requiere de un ordenamiento urgente que permita a las empresas planificar y producir sin la amenaza fiscal permanente de los gobiernos locales. Hay ejemplos para imitar. Uno de ellos es La Rioja, donde el tribunal de justicia declaró inconstitucional la tasa de seguridad e higiene aplicada en el municipio capitalino. El crecimiento y el desarrollo de una nación no se apuntalan con más impuestos, sino dándole calidad, justicia y equidad al sistema tributario y eficiencia a su recaudación.


Buenos Aires, 18 de agosto de 2012

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12/12/11 noticia

Osvaldo Cornide en el programa Personalmente de CN23

Para acceder a la entrevista clic aquí

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31/03/09 noticia

La Salada es indefendible

Por Osvaldo Cornide
Los poderosos intereses que se mueven en ‘La Salada’ no solo logran la complicidad de sectores del oficialismo que lo acompañan en el desarrollo de la actividad, sino también de importantes referentes de la oposición...
Por Osvaldo Cornide *

Los poderosos intereses que se mueven en ‘La Salada’ no solo logran la complicidad de sectores del oficialismo que lo acompañan en el desarrollo de la actividad, sino también de importantes referentes de la oposición.

Todos los empresarios, emprendedores y ciudadanos que estábamos preocupados por la competencia desleal que genera la venta clandestina en el comercio organizado, quedamos más preocupados luego de leer el artículo del Dr. Alfonso Prat Gay, “En defensa de La Salada y de sus emprendedores”, publicado en el diario Clarín de hoy.

En su columna, el ex presidente del Banco Central defiende una práctica indefendible: el comercio ilegal, el contrabando, la evasión tributaria y la informalidad extrema, sin reparar que esas prácticas vuelven más vulnerable lo vulnerable y dañan la industria nacional, el comercio y las economías regionales. La defensa de La Salada se realiza además con frases falaces como:”Es imposible estar a favor de los microemprendedores y en contra de La Salada” o “Si seguimos desalentando La Salada, estaremos fomentando el paco y la violencia en las villas”.

Sorpresa

Sorprende que sea el ex presidente de una institución como el Banco Central quien minimice el sentido ético de lo que significa la cultura de ‘pagar impuestos’, de ‘respetar los derechos’, de ‘combatir la piratería’, y de encontrar salidas laborales dignas a los emprendedores que están en esos predios.

En nombre de los productores y comercios nucleados en CAME, contestamos: Estamos a favor de los Microemprendedores, pero en contra de ferias como La Salada, una práctica que promueve un modelo de microemprendedores en condiciones de marginalidad absoluta y no ayuda a buscar soluciones a la pobreza, la delincuencia ni la exclusión.

Hasta la Unión Europea la catalogó a La Salada como la mayor feria de comercio ilegal de América latina y emblema mundial del comercio y la ropa falsificada. Se estima que los 10.000 puestos instalados allí facturan $140 millones al mes y emplean 20.000 personas no registradas. Unas 400 mil personas al mes visitan ese predio y arriban por día 500 colectivos de todo el país.

Pero La Salada se ha convertido en un gran centro de distribución, quitando el verdadero espíritu de las tradicionales ferias, donde el artesano fabrica y vende su producción, el lugar del microemprendedor al que Prat Gay se refiere. La mayor parte de lo que se vende en La Salada es ropa falsificada, robada o pirateada. Y seguramente hay casos como el de Walter, Carmen o Mónica, como menciona el Dr Prat Gay, pero no cometamos el error de extraer generalizaciones de unos pocos casos particulares porque nos estaremos convenciendo que ‘está bien’ algo que ‘está mal’. Si queremos ayudarlos no les propongamos más Salada y más informalidad…mostrémosle que pueden insertarse en otro ámbito productivo.

Peligroso

La columna del Dr Prat Gay se apoya en afirmaciones peligrosas. Afirma por ejemplo, que “Si seguimos desalentando La Salada, estaremos fomentando el paco y la violencia en las villas”. La Salada NO es una alternativa a la droga y la violencia en las villas. Al contrario, la falta de controles también ha convertido a esos lugares en canales de distribución de drogas y de violencia incontrolable. Prueba de ello son las agresiones y golpes que reciben los inspectores cuando van a fiscalizar.

El artículo incurre además en contradicciones. Dice “La mayoría de los feriantes son población bajo la línea de pobreza o altamente vulnerables, pero algunos ya no lo son”. Si ya no lo son, ¿no hay acaso que alentarlos a ingresar a otro circuito productivo, donde pueda identificarse como productor, y darle herramientas para seguir desarrollándose?.

Prat Gay se pregunta con sorpresa “¿No es hipócrita castigar la informalidad de los excluidos cuando no les aseguramos un camino hacia la formalidad?”. Nosotros también respondemos con sorpresa a su pregunta: ¿No le parece más hipócrita proponerle a los excluidos la informalidad como opción?.La informalidad en los excluidos es consecuencia pero también causa de su exclusión.

Y no confundamos. Decir No a la informalidad, no es hacerlos optar por el delito, como usted sostiene cuando señala: “Definir como ilegalidad la informalidad de los vulnerables (…) es decirles que como ser pobre es ilegal, delinquen de facto”. Decirle que no a la informalidad es decirle sí a la ley, a la educación, a la ética, es mostrar que hay una forma mejor y más digna de producir, de vender, de trabajar y de vivir, y que ellos pueden hacerlo. 

Entendemos que La Salada es consecuencia de una debilidad social profunda que persiste en la Argentina. Pero hay que fiscalizar lo que se vende, regularla y buscar la manera de desnudar a quienes regentean esas ferias, que son grandes y poderosas mafias económicas.

Debemos buscar opciones para los grupos sociales excluidos. Pero quienes creemos en un país productivo, en un país donde la dignidad sea un derecho para todos, nos resistimos a pensar en La Salada como alternativa. El subdesarrollo no se supera con más subdesarrollo y la vulnerabilidad no se combate con más vulnerabilidad. Las familias carenciadas merecen oportunidades. No los conformemos con las opciones disponibles, dispongamos para ellos opciones mejores.

 

* Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) 

 

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29/04/08 noticia

A 50 años de la asunción de Arturo Frondizi

Por Osvaldo Cornide*

Hace 50 años, un 1 de mayo de 1958, el país tuvo una oportunidad histórica de cambiar su rumbo y sumarse a las grandes nacionales desarrolladas. Fue de la mano de un gran visionario y estadista como Arturo Frondizi.
Frondizi fue electo presidente el 23 de febrero de 1958 y asumió el 1 de mayo de ese año. En un discurso impecable por su estilo y la claridad en sus ideas, propuso un plan de desarrollo global para el país, el primero que tuvo la Argentina hasta ese momento y el único que llegaría a tener por muchas décadas. La consistencia entre lo que dijo Frondizi que iba a hacer el día que asumió y lo que posteriormente realizó en su gestión, a pesar de los innumerables obstáculos políticos y financieros que se interpusieron, muestran un hombre lúcido, con un plan de gobierno consistente, comprometido con sanear el país, sacarlo del empobrecimiento y llevarlo por la senda del desarrollo.
El modelo económico de Frondizi tenía objetivos simultáneos, concadenados unos con otros: lograr el autoabastecimiento de petróleo y energía, industrializar el país, tecnificar y modernizar todos los sectores económicos, sanear las finanzas públicas, lograr la estabilidad de precios, y dotar de eficiencia al sector público. Enriquecido en los aportes teóricos de un economista ilustre como fue Rogelio Frigerio, el modelo desarrollista proponía salir del subdesarrollo transformando la estructura de producción primaria argentina en una estructura de producción industrial exportadora.

Paso a paso

Para lograrlo, en una primera etapa, se buscaría crear una base industrial sólida capaz de abastecer a todos los sectores productivos con los insumos de capital y tecnología indispensables para su modernización. ¿Cómo lo haría? Promoviendo la industria a través del sistema tributario, garantizando el acceso al crédito a tasas viables para todas las empresas, y abriendo espacio a la inversión extranjera cuando los recursos internos fueran insuficientes, pero sin perder la hegemonía ni el control del Estado.
El primer paso en esa etapa se encaró impulsando la explotación del petróleo, gas, hierro, y carbón, todos insumos indispensables para el desarrollo industrial. En un país rezagado, abundante en recursos naturales, y que atravesaba hacia 1958 una fuerte crisis energética, la explotación de estos recursos era imprescindible para expandir la producción fabril y promover el desarrollo económico. La explotación de hierro, acero y carbón permitiría promover la industria primaria y secundaria, fundamentalmente la industria de maquinaria y herramientas. En tanto la producción de petróleo y gas, completaría la matriz energética necesaria para encarar el proceso de industrialización en las dimensiones que proponía el desarrollismo.
En la fila de prioridades se encontraba también la ampliación y modernización de la infraestructura básica, que incluía desde la construcción de caminos, la actualización del parque ferroviario y automotriz, hasta la modernización del sistema de comunicaciones en general. Su desarrollo lograría integrar la actividad económica conectando los centros de producción con los mercados de consumo y los puertos de exportación. En la medida que los recursos internos no fueran insuficientes, se aceptaría la cooperación del capital privado, pero sin dar lugar ni a concesiones ni a renuncias por parte del Estado a esas riquezas.

Logros

Este fue el modelo que explico Arturo Frondizi aquel 1 de mayo de 1958, en su discurso inaugural. Y ese fue el modelo que desarrolló en sus casi 4 años de gobierno. Cumplió con gran parte de sus objetivos. Entre 1958 y 1962 la Argentina triplicó la producción petrolera dejándose de depender de la oferta importada, duplicó la producción de gas, resolvió la crisis energética que había hacia 1958, se creó una industria petroquímica que ubicó al país como segunda potencia regional en el rubro, y se multiplicó por 5 veces la producción de acero y caucho, reduciéndose fuertemente las importaciones de esos productos.
La expansión siderúrgica se logró a pesar de los obstáculos de la Dirección de Fabricaciones Militares que se oponía a la intervención del capital privado. Durante esos años, la Inversión extranjera se multiplicó por 10, también se duplicó la inversión interna, lográndose un gran re equipamiento industrial. Y tal como lo había anticipado Frondizi, las divisas que antes se gastaban en la importación de combustibles se destinaron a la compra de equipos industriales, modernizando la industria y la infraestructura básica. Se construyeron 10.000 kilómetros de rutas en esos años, se expandió el parque automotor, se modernizaron los ferrocarriles, se inició un plan de construcción de aeropuertos, se instalaron 10 terminales de alta tecnología a nivel mundial y se abrieron cantidades de fábricas de autopartes.
Lejos de desatender el campo, que había sido hasta entonces el generador de divisas, a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica que impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, se incrementó la producción y productividad agropecuaria. En todo este proceso, hubo tres factores esenciales: la mayor disponibilidad de crédito a tasas viables, las mayores facilidades impositivas y la participación del capital privado.

Momentos
Pero pocos entendieron la esencia del desarrollismo por aquellos años. La oposición se quedó con su ‘no’ a que capitales extranjeros participaran del proceso de autoabastecimiento energético y modernización industrial. Y en vano fue que Frondizi explicara que esta opción hasta era más nacionalista que acudir al crédito externo para importar petróleo, un insumo abundante en el país y cuya explotación, según las reglas propuestas por el desarrollismo, permitiría alcanzar la verdadera independencia y liberación nacional. Eran momentos donde la dependencia de las importaciones era absoluta, y eso provocaba un crecimiento estrepitoso en la deuda externa, y un déficit en la balanza de pagos que se profundizaba. La opción que proponía el gobierno de Frondizi era entonces dejar de usar el capital extranjero para comprar petróleo y en todo caso, usarlo para producir el propio combustible.
Pero la obra de Arturo Frondizi quedó inconclusa. El 29 de marzo de 1962 un nuevo golpe de Estado sacudió a la Argentina y con su destitución, el país perdió la una gran oportunidad de consolidarse sobre un modelo industrial capaz de derramarse hacia el resto de la economía y salir del subdesarrollo económico. Debieron pasar varias décadas, para que la historia reconociera la obra de Arturo Frondizi, un visionario, un intelectual, un hombre que pudo ver medio siglo antes cuál era el camino del progreso.

*Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa - CAME)

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02/04/07 noticia

Malvinas: homenaje a un visionario

Por: Osvaldo Cornide

Recuerdo que un par de días antes del desembarco en las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, el Gobierno Militar había adelantado a los principales partidos políticos esa decisión.
Aunque teníamos aversión por la dictadura militar, a muchos nos cayó bien la iniciativa de recuperar una parte de nuestro territorio.
De hecho, luego de producirse el desembarco, una multitud llenó la Plaza de Mayo.
En aquellos momentos yo era interventor del Movimiento de Integración y Desarrollo en la provincia de Buenos Aires y desde hacía varios lustros venía trabajando en contacto diario con Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio.

Hoy, pasado los años, me resulta obligatorio reivindicar la posición valiente y singularísima de Rogelio Frigerio.
Efectivamente, el 2 o el 3 de abril se convocó a una reunión en sus oficinas de la Av. Córdoba al 1300, para tratar la cuestión, con la presencia de Arturo Frondizi, Isidro Odena, Marcos Merchensky, Oscar Camilión, Ramón Pietro y otros dirigentes que integrábamos la "Conducción Paralela"del MID.
Allí, Frigerio, primero en absoluta soledad y luego con la comprensión de Frondizi, cuestionó desde el punto de vista táctico y estratégico la decisión del Gobierno Militar y advirtió que iba a significar un terrible retroceso para nuestro país en su lucha por la recuperación de las Islas.

Frigerio sostuvo que las grandes potencias no iban a aceptar que quedara como precedente que un país reivindicara por la fuerza un territorio en disputa porque ello implicaría una multiplicidad de conflictos en todo el hemisferio:
España-Gibraltar, Guatemala - Belice, China - Hong Kong, etc.
Además, advirtió que Inglaterra iba a actuar y que Estados Unidos, acompañaría a su principal aliada en la OTAN.
Hubo muchos otros argumentos que luego se expusieron en un documento público del MID que apareció el 23 de abril de 1982 en diversos diarios.

En ese documento, entre otras cosas se advertía:
"¿Se evaluó la relación de fuerzas internacionales, no sólo militares sino políticas y diplomáticas?"; "¿Se evaluaron las consecuencias económicas - sociales del conflicto, no sólo en costo operativo sino en orden a las represalias y medidas de diversos países?"; "¿Se consideró el efecto debilitante en la posición del país de la crisis económica en que ya nos encontrábamos?".
"¿Se reflexionó sobre los riesgos de romper la coherencia entre la posición estratégica y la táctica respecto del conflicto particular que nos involucra?"; "¿No se tuvo en cuenta que hay argentinos que piensan que la soberanía territorial tiene el contrapeso de una creciente pérdida de nuestra soberanía económica y política en virtud del programa que está en aplicación desde 1976?".

Hoy me apena recordar la ignorancia de la mayoría de la dirigencia, que, en lugar de plantear estos interrogantes, se sumo al exitismo y después de la derrota se diluyó en discusiones secundarias acerca de si las tropas tenían o no pertrechos suficientes. O si había sido correcto enviar soldados del Norte a pelear en el sur, cuando el tema de fondo fue el error criminal de los civiles y militares que tomaron la decisión de enviar a nuestros compatriotas a la derrota y a la muerte.

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23/02/07 noticia

Omisiones importantes respecto al plan desarrollista - Por Osvaldo Cornide


Carta del presidente de CAME al director de La Nación



Buenos Aires, 22 de Febrero de 2007


Señor Director:


Luego de leer la interesante colección de fascículos históricos que edita su prestigioso medio, quisiera marcar algunas omisiones muy importantes que se hacen de lo que fue el desarrollismo y la política económica que emprendió el gobierno de Arturo Frondizi. Reproduciendo algunos párrafos del libro de Tulio Halperin Donghi, en el fascículo n°94 “Frondizi y el Poder Militar”, se titula un recuadro con “El fracaso del plan desarrollista”, apreciación que además de ser equívoca, deja completamente afuera los avances importantes logrados durante la gestión de Frondizi, y pasa por alto la esencia de lo que fue un modelo que hace 50 años anticipó políticas hoy vigentes.

Cuando asumió Frondizi, por primera vez la Argentina se planteó un plan global de desarrollo. Se buscaban dos cosas simultáneas: la industrialización del país y el autoabastecimiento de petróleo y energía. La base del modelo económico propuesto, que combinaba los aportes teóricos de una mente brillante como fue la de Rogelio Frigerio y la experiencia política de Frondizi, era salir del subdesarrollo transformando la estructura de producción primaria en una estructura de producción industrial exportadora. Para ello se buscó crear una base industrial sólida capaz de abastecer a todos los sectores productivos de los insumos de capital y tecnología indispensables para su modernización.

Pero en un país rezagado y al mismo tiempo abundante de recursos naturales, era prioritario impulsar la explotación de estos recursos que eran el insumo indispensable para el desarrollo industrial (petróleo, gas, hierro, carbón). A pesar de su abundancia, la explotación de estos recursos era muy virgen. La explotación del petróleo, gas y carbón eran necesaria para expandir la producción fabril y agropecuaria. En tanto la explotación de hierro y acero permitiría promover la industria primaria y secundaria, fundamentalmente la industria de maquinaria y herramientas. En la fila de prioridades estaba también la ampliación de la infraestructura básica (construcción de caminos, transporte y comunicaciones en general). Su desarrollo conjunto lograría integrar la actividad económica conectando los centros de producción con los mercados de consumo y los puertos de exportación. Como ni el gobierno ni las empresas locales tenían los recursos suficientes para explotar estas áreas, se recurrió al capital privado.

Casi 50 años después de aquel gobierno, los datos objetivos muestran que a pesar de los obstáculos políticos (Frondizi tuvo que sortear 800 huelgas y 38 planteos militares en 4 años), el desarrollismo no fracasó. Se llevó adelante un plan de desarrollo consistente, lográndose importantes avances en materia económica. Solo algunos de los logros que dejó esa gestión muestran una realidad diferente a la que se ilustra en la publicación mencionada:

Se triplicó la producción petrolera y se dejó de depender de la oferta importada. Se firmaron contratos con empresas extranjeras para que se encarguen de la exploración y extracción de este recurso, aunque el control quedaba en manos de YPF. Los resultados fueron muy buenos: en julio 1958, mes en que se firmaron los contratos petroleros, se produjeron 405.000m3 de petróleo, y a fines de 1961, se estaban produciendo 1.332.000m3 mensuales, es decir, 3,3 veces más. En los 50 años que van entre 1907 y 1957 YPF produjo 6,8 millones de m3 mientras que en los 3 años y 3 meses que corrieron entre julio del ’59 y octubre del ’61 se produjeron 17 millones. También se fortaleció la gestión de YPF, que duplicó su producción.

Se duplicó la producción de gas. En 1958 se producían 866.300 m3 de gas. En 1961 la producción ascendió a 1.890.000 m3. Esto sentó las bases de la industria petroquímica que permitió no solo abastecer al mercado interno, sino ubicar al país como la segunda potencia latinoamericana en el rubro.

La producción de acero se multiplicó por 5 veces. En 1958 se produjeron 200 mil toneladas, y en 1962 se alcanzó el millón. La expansión siderúrgica se logró a pesar de los obstáculos permanentes impuestos por la Dirección de Fabricaciones Militares que se oponía a la intervención del capital privado. En 1961 se inauguró el Alto Horno de San Nicolás para la producción de acero, que en 1963 llegó a producir 2.000.000 de toneladas.

Expansión de la producción de carbón. El carbón que se extraía de los yacimientos de Rio Turbio pasó de 258.000 toneladas en 1957 a 342.600 en 1961.

Se resolvió la crisis energética. Hacia 1958 el país tenía una importante crisis energética. El consumo nacional era de apenas 755 kilovatios por habitante cuando en países desarrollados se consumían más de 6000. Se invirtió en la ampliación de las usinas de Puerto Nuevo y Dock Sur, se creó SEGBA, y se impulsó el proyecto para la construcción de la represa hidroeléctrica de El Chocón- Cerros Colorados, que no llegó a concretarse durante su gobierno.

Expansión industrial: Las divisas que antes se gastaban en la importación de combustibles se destinaron a la compra de equipos industriales lo que permitió modernizar al sector industrial. La industria creció 12% entre 1961 y 1962 pero con un aumento muy fuerte en la producción de bienes durables.

Se quintuplicó la producción de caucho. La industria petroquímica, sin la cual era imposible desarrollar el agro y el resto de la industria, era prácticamente inexistente en 1958. En la gestión de Frondizi se sancionó la ley 14.781 de promoción de las industrias de base y entre 1959 y 1961 se aprobaron siete radicaciones. Eso permitió quintuplicar la producción de caucho y reducir las importaciones de esos productos.

Modernización y ampliación de rutas, trasporte y comunicaciones. Se construyeron 10.000 km de rutas. Se inició un plan de construcción de aeropuertos que preveía 40 nuevas estaciones aéreas y se expandió el parque automotor. Se instalaron 10 terminales de alta tecnología a nivel mundial y se abrieron cantidades de fábricas de autopartes que dieron trabajo a unas 150.000 personas. En 1961 la industria automotriz produjo 137.000 automóviles y camiones. En tanto la producción de tractores pasó de 10.000 unidades en 1958 a 25.000 unidades en 1961 a partir del incentivo con créditos y facilidades impositivas. También se modernizó la flota de ferrocarriles.

Crecimiento económico: tras las dificultades iniciales provocadas por la necesidad de corregir las políticas aplicadas anteriormente (Frondizi recibió el país quebrado), el nuevo modelo impulsó una rápida recuperación: luego de reordenar y estabilizar al país en 1958 y 1959 y establecer las condiciones fundamentales para el desarrollo de la industria pesada, entre 1960 y 1961 el PIB creció 15,5%.

Tecnificación del Agro: se buscó incrementar la producción y productividad agropecuaria a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica que promovían la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias. A su vez, la crítica situación ganadera (escasez de stock), se enfrentó liberando precios, otorgando créditos para la retención de vientres, eliminando retenciones a la exportación y liberando el tipo de cambio. Para 1961 el stock había aumentado en 2.000.000 de cabezas.

Se multiplicó por 10 la inversión extranjera. El monto de inversiones extranjeras recibidas en los 4 años del gobierno desarrollista fue 10 veces superior a los 4 años anteriores. A su vez entre 1958 y 1962 se duplicó la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) en bienes de producción. Hubo un gran re equipamiento industrial.

Saneamiento fiscal y financiero. El gobierno entendió que el déficit fiscal era la usina de la inflación y lanzó un plan de reestructuración del Estado. Se privatizaron servicios auxiliares de los ferrocarriles y del transporte automotor y se transfirieron a provincias y municipios servicios públicos de agua, vialidad y salud para descomprimir el presupuesto nacional. Se tomaron además medidas para reducir el déficit comercial, gravándose importaciones no esenciales y otros productos que el país estaba en condiciones de producir.

Pleno empleo y salarios en alza. A pesar de las presiones sufridas y de los recortes en el empleo en empresas públicas deficitarias, el plan de desarrollo permitió absorber la mano de obra expulsada del sector público, generando condiciones de pleno empleo, aumento de la productividad y mejoras del salario real.

Educación privada:
a través del estímulo a la competencia privada se obligó a mejorar la calidad de la enseñanza oficial. Nacieron importantes Universidades privadas.

Probablemente en la década del ’50 y ’60 el país no estaba preparado para entender la lógica desarrollista. De haberlo hecho, hubiéramos acortado muchísimos pasos en el desarrollo nacional y hoy estaríamos transitando una Argentina diferente. Una Argentina más similar a las naciones del primer mundo. Pero el desentendimiento nos condujo por el camino más largo y hoy, casi 50 años después, volvemos a muchas de aquellas políticas tan resistidas, que de habérselas aplicado en su tiempo, nos podrían haber ahorrado muchos años de sufrimiento económico.

Salúdole muy atentamente.

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28/03/06 noticia

Financiamiento, aún muy caro para las Pymes

* Por Osvaldo Cornide

El crédito productivo destinado a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) creció notablemente el año pasado, acompañando el proceso de crecimiento e inversión que vienen realizando estas firmas desde hace tres años. La vuelta del crédito explica en gran parte por qué la economía, impulsada por las Pymes, sigue creciendo a tasas del 10%, como lo hizo en febrero.

Pero el financiamiento bancario sigue mostrando sus limitaciones, tanto en calidad como en cantidad. El crédito a las Pymes es 'escaso' y 'caro'. El sector productivo Pyme se llega a financiar a tasas que son inviables para hacer rentable un proyecto productivo. En promedio, las empresas chicas se financiaron en 2005 a una tasa del 23% anual, contrastando con la tasa de interés internacional que ronda el 5%. ¿Puede competir un proyecto de una Pyme local financiado al 23% anual (promedio) contra grandes empresas que se financian al 4%, 5% o 6%, o contra pequeñas empresas de países europeos o el vecino Brasil que acceden a crédito barato?

Ningún proyecto productivo puede ser rentable financiado con una tasa mayor al 20%. Eso explica que el crédito a las Pymes sea tan escaso: el 80% del crédito al sector empresarial está en grandes firmas y un 75% de las Pymes, cuando se les pregunta, señalan que no utilizan el crédito bancario. ¿Cómo se financian? Con recursos propios, con dinero de familiares o amigos, y el descubierto aparece como el 'gran canal de fondeo de las Pymes'. En los datos estadísticos del Banco Central se refleja esta última situación: cantidades de empresarios que acuden al descubierto bancario explicando que existan actividades en algunas regiones que se financien al 45%.

La economía transita su cuarto año de super crecimiento. Las Pymes son protagonistas de esa expansión que se repetirá en 2006. Lo hacen en condiciones que no siempre son las mejores (con un sistema tributario perverso, una mochila de deudas fiscales que esperan una solución real y el crédito, que cuando se puede acceder, es caro). Por eso agilizar el financiamiento a las Pymes y reducir su costo, deberá ser una tarea a encarar sin más postergación en 2006.

* Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

Publicado en el diario Infobae el 28 de marzo de 2006

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09/11/05 noticia

El ALCA y las Pymes

* Por Osvaldo Cornide

. Consensos básicos entre los argentinos

Aún en los sectores más críticos al oficialismo existe un generalizado consenso favorable a las posiciones que tomó la Argentina en la reciente Cumbre de las Américas, ámbito donde nuestro país jugó un rol protagónico defendiendo con sólidos argumentos los intereses nacionales. Cabe subrayar la consistencia del discurso pronunciado en el plenario por el Presidente Kirchner y hacerlo en un doble sentido: el de su afilada crítica a los organismos multilaterales de crédito y la exposición de una decidida oposición al proyecto ALCA. Estos comportamientos son todavía más destacables toda vez que nuestro presidente habló sin apelar a circunloquios diplomáticos y su actitud fue decisiva para empujar a los restantes miembros del MERCOSUR, algunos de los cuales se mostraban dubitativos, al enfrentamiento con los intereses pretendidamente hegemónicos. De paso señalemos que lo ocurrido reabre las esperanzas de reavivar el proyecto MERCOSUR , trabajando con la grandeza necesaria para que los grandes proyectos estratégicos de largo plazo se materialicen en una industrialización armónica de la región. .

Las virtudes de la diplomacia argentina en esta ocasión, además resaltan frente al comportamiento del presidente de México convertido en el abanderado principal del proyecto que finalmente no pudo imponerse. Digamos de paso que la información disponible permite cuestionar severamente los impactos que sobre la economía mexicana ha tenido su ingreso al Nafta, hace ya diez años, tanto en términos de la desintegración industrial, una generalizada trasnacionalización empresaria con su correlato en la desaparición de empresas pequeñas y medianas, el despoblamiento campesino que deriva en creciente desempleo y más informal en los centros urbanos. Uno de los correlatos inevitables de tantos males viene siendo la masiva emigración (legal e ilegal ) hacia los Estados Unidos, que ya supera los 5 millones de mexicanos, muchos de los cuales dejaron su vida en la frontera norte.

Cada nación ha hecho su cálculo de costos y beneficios a la hora de establecer su punto de vista estratégico. Por ejemplo nuestros vecinos chilenos llevan ya varios años de acuerdo bilateral con los Estados Unidos y no parece irles mal. Ahora bien, los productos tradicionales de exportación del país andino (la excepción puede estar constituida por sus vinos que deben competir con los que también se producen en California) no son competitivos con los del país del norte. Ese no es el caso de las exportaciones agropecuarias argentinas que si son competitivas con las estadounidenses, pero con la notable diferencia que el gobierno de ese país destina alrededor de 1.000 millones de dólares diarios a subsidiar sus actividades internas.

. La cuestión de la industria y los servicios

De tal modo, desechar la idea de sentarse a discutir el ingreso al ALCA en tanto el conjunto de los países industrializados (y en este caso los Estados Unidos) en tanto no eliminen los subsidios agrícolas resulta un buen punto de partida. Pero, más allá que nos parece difícil que la correlación de intereses sectoriales interna de esas naciones acepten siquiera considerar el tema, la lista de los sujetos polémicos a debatir no terminan ahí. Atención, la política de subsidios a su oferta interna es una práctica generalizada para proteger a la gran mayoría de los productos y servicios originados en los Estados Unidos, lo cual incluye a los bienes manufactureros. En el caso particular de estos últimos además, alcanzan gran relevancia tanto los incentivos que proporcionan cada uno de los Estados que integran la Unión como la variada gama de restricciones no arancelarias que Estados Unidos imponen al ingreso de importaciones en su mercado. Esta práctica se ha visto muy acentuada, pretextando razones de seguridad, después de los atentados a las torres gemelas.

Vale decir que los obstáculos en el camino hacia una eventual integración continental no se despejan solamente eliminando los subsidios a la producción primaria ya que continuarían vigentes las restantes asimetrías de política económica, que no son menores. Así, aquellos empresarios nacionales que conocen las dificultades existentes dentro del MERCOSUR, por ejemplo en materia de inversión, originadas en la política de diferimientos impositivos que aplican los estados del Brasil, saben de qué estamos hablando. Pueden darse una idea de lo que sería enfrentarse con las políticas ( no solo similares sino más sofisticadas y con más " resto " atrás ) vigentes en la Florida, Pensilvania o Texas, por citar solo algunos casos que han determinado importantes radicaciones de las principales empresas trasnacionales de origen estadounidense aún cuando sean mayores sus niveles salariales o restricciones medioambientales. .

Una de las experiencias recogidas, en el caso mexicano, como ya señalamos, es que las empresas pequeñas y medianas se encontraron entre las más perjudicadas por el ingreso al Nafta. Aún aquellas instaladas en la zona de la maquila, en la frontera norte de ese país, ha sufrido el severo impacto de los bajos salarios en otras regiones del mundo, por ejemplo, en el Caribe y Centro América cuyas naciones se encuentran entre las más entusiastas partidarias del proyecto ALCA. El destino de las PYMES , en el mejor de los casos es el de convertirse en armadurías y sin que nada les garantice la supervivencia. Siempre habrá alguna isla caribeña con salarios más bajos y sin exigencias fiscales mayores dispuesta a reemplazarlas.

,¿ cuál sería el destino de las PYMES argentinas?

En el contexto que vengo describiendo, nuestras empresas se verían atrapadas entre dos pinzas: si no se eliminan TODOS los subsidios y otras restricciones vigentes al ingreso de nuestros productos en el gran mercado de los Estados Unidos la condición comercial será todavía mas adversa, pero además deberían competir con las manufacturas de bajo salario originadas en los pequeños países del Caribe y Centro América. Pero esto último no solo se reflejaría en aún menores exportaciones de nuestros empresarios, sino además en una franca pérdida de mercado interno ya que la adopción del ALCA supone eliminar las barreras al ingreso de todo tipo de bienes que produzcan los países miembros. Y entre ellos estarían los bienes originados en regiones de paupérrimas condiciones sociales y ausencia de normas laborales.

Vale decir que en la Cumbre de Mar Del Plata hemos dado promisorios primeros pasos, pero el desafío es aún mayor. La cumbre sirvió para revitalizar la idea estratégica del MERCOSUR y es necesario que ese impulso no se pierda. No sobra el tiempo, pronto asistiremos a nuevas iniciativas proponiéndonos acuerdos comerciales bilaterales con los Estados Unidos y es sabido que algún país y algunos intereses sectoriales muy fuertes dentro de nuestra región se encuentran proclive a volcarse hacia los mismos. El MERCOSUR debe darse una política industrial, un esquema de desarrollo en materia de infraestructura y un plan energético que permitan el crecimiento equilibrado de toda la región. Para eso los dirigentes sectoriales y políticos deben actual con sentido de grandeza entendiendo que es necesario construir un destino común para integrase ventajosamente al mundo.


Buenos Aires, 9 noviembre de 2005

* Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa -CAME-

EXCLUSIVO PARA CLARÍN

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